Hace años llegó a mis manos una oferta increíble
para ir a Riviera Maya, a pesar de que el precio era excelente, tuve mis dudas,
ya que al pensar en este destino, venían a mi cabeza imágenes de resorts llenos
de gente que va a dedicar su semana de vacaciones a comer y beber durante las
24 horas del día, opción que no está nada mal, pero que no va del todo conmigo.
La idea de descubrir las increíbles ruinas mayas
que salpican la península de Yucatán me llamaba muchísimo la atención pero por
otro lado, playas llenas de gente en las que no encuentras un hueco para
disfrutar de un ratito de tranquilidad, me echaba un poco para atrás.
Tras mucho investigar, encontré un artículo de
National Geographic sobre las mejores playas del mundo, cuál fue mi sorpresa al
encontrar en segundo lugar una playa poco conocida en Riviera Maya, Playa
Maroma, en el artículo contaban maravillas de esta playa y tras leer tres
líneas lo tuve claro, me fui a Playa Maroma.












